viernes 8 de agosto de 2008

Tango: Mano a mano II

Un dia 23 de Diciembre, creo que de 1997, estaba sentado junto a mi madre en el salón de mi casa en Granada, viendo la televisión. En aquel año Jose Manuel Soto, cantante al que tambien admiro, tenía un programa de navidad en Canal Sur.
En el transcurso del programa de aquel día, Soto presentaba a una chica joven de Málaga que empezaba en el mundo de la canción y que sobre todo cantaba copla. Yo la verdad es que ni siquiera atendí al nombre.

Empezó a sonar el piano. Era una melodía que yo conocia muy bien y que me encantaba: Los campanilleros. Un maravilloso villancico popular andaluz que suena así:



Todo era una canción más hasta que aquella malagueña rubita de sonrisa eterna abrió sus labios y empezo a cantar.
Siempre describo aquella sensación, como si una mano hubiese traspasado aquella pequeña pantalla y me hubiera acariciado el alma.

En aquel pequeño salón de casa no había más, que silencio emocionado. Cuando terminó de cantar aquel ser maravilloso, mi madre y yo nos sorprendimos el uno al otro , con los ojos llenos de lágrimas. Hay muy pocos artistas en el mundo, y creedme que se de lo que hablo, capaces de emocionar de esa manera. Muy, muy pocos
La vida me había presentado a Pasion Vega.
No he conseguido encontrar aquella grabación, pero con esto os podreis hacer una idea de lo que aqui cuento:



A partir de ese momento me convertí en un fan más de Pasión.
A los pocos años empezé a desarrollar mi carrera como solista. Y seguí comprando sus discos, y seguí regalandoselos a todos los compañeros de camino a los que considero especiales. Siempre he dado en la diana al regalar a esa voz. Siempre.

Y en 2008 como un sueño, como una casualidad propiciada por mi amigo Pablo Martin Caminero, conocí a Ana. Sí, Pasión se llama Ana.
Pablo me la presento en la estación de Atocha de Madrid. Al principio, yo, paliqueitor 2, casi no podia articular palabra.
Estaba ante aquella voz que tanto me había emocionado, mi malagueña favorita.
Cuando conseguí quitarme de encima la timidez de quinceañero que me poseia, le espeté a bocajarro y sin anestesia, que si queria cantar tangos conmigo.
A veces, el ser un inconsciente, como soy yo, le trae a uno muchos problemas en la vida, pero en este caso, propició uno de los momentos mas intensos vividos hasta ahora. Como dice la canción: Ella dijo sí


Y de aquella tarde mágica cantando juntos en el Teatro Real, nació este proyecto

Os seguiré contando.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

porrita le da a todos los palos , yo tb soy fan de la pashion la he visto tres veces, te falta que hagais un disco.

un abrazo por lo menso asi se te ve el pelo

como s eregistra uno aqui?soy alvata